
Somos, o hacemos poesía;
¿Hacemos poesía?
Incapaces de admirar la belleza, le damos corazones a todo lo que se atraviesa.
Ignoramos la destreza que involucra el observar, el admirar. Contemplar, mirar… Ignorar.
Doble tap, dale like. Demuestrame tu amistad con un movimiento digital. Un pulgar, un corazón, una risa, una flor. Algo que en su doble sentido, diga más, que se vea la intencion…
Coqueteamos, nos seducimos. Mejor, veo tus historias y te mando un fueguito…
A lo que hemos llegado. En lo básico y tarado que se convirtió el ritual más sagrado.
Apareamiento gentrificado…
Reacciona a mis historias, quiero ver tu interés. Y tal vez de ahí, te deje comerme, digo. Invitarme a comer.
Pero que historias compartes, si de tu casa no partes. A parte, acá entre nos. Lo que comes y lo que te pones no es una historia, es tu presente. Por algo es sinónimo de regalo.
Y si sales, es a fingir. Finges disfrutar, finges ser feliz. Posas para la foto aunque por dentro estés roto. Por qué es más importante aparentar.
Finges que no te importa, cuando hablas con los demás. Pero llegas a casa y lo único que haces es observar…
La pantalla, y lo que en ella pasa.
Si le escribió, si la agregó, si le dio like. Puras cosas bien bellas para alimentar mi inseguridad. Total, la depresión es gratis. Y viene con ansiedad.
Disfrutar, debería de ser la prioridad. Pero en esta economía no alcanza para los deberías…
Aun así, en este mundo frívolo y banal. Que no se pierda lo más bello.
El poder de poderte admirar.
A La belleza.




-Fragmentos
30 de enero 2025
Hayueshayu